
A unas cuantas horas de la famosa toma de protesta que marca la Constitución para el presidente electo frente a las cámaras de representantes, los ánimos entre los partidos PRI y PAN se encuentran desbordados, por un lado los Panistas tratando de evitar la toma de la tribuna – tomándola, ¿Ironía? – y por otra parte los Prdistas que aluden al derecho divino de impedir la toma de la tribuna – para después ellos subirse ¿Ironía? -, la situación es difícil, ríspida, golpes, jaloneos, mentadas y serenatas han sido el pan de cada día durante las últimas 48 horas.