Crónica de un cambio de aceite

Era temprano un día miércoles el sol se había asomado hace varias horas ya, pero el antifaz que utilizo para dormir me impedía ver los rayos de dicho astro, en el fondo de mis pensamientos – de mis pobres oidos mejor dicho – estaba la el sonido del teléfono – ring ring – llamado que no atendí hasta el quinto o sexto timbrazo obviamente, con mi brazo aún entumecido por el sueño y la falta de circulación de haber dormido sobre el, logré alcanzar el inalámbrico el cual acto seguido liberó la voz de mi padre que solo me decía “LALO, LALO” y a lo que solo respondía “MANDE MANDE” despuès de una serie de reclamos sobre la hora y mi sueño – mi tan amado y sagrado sueño – se dignó a darme el principal objetivo de su llamado: “tienes que llevar el carro – para quien no lo sepa cuento con un vocho 2006 – a que le hagan el servicio de los 10 mil” y yo con mi voz aspera le respondí simplemente “SI”, acto seguido me propuse luchar contra esa fuerza maligna que me obligaba a seguir pegado a mi cama, yo le daba un puñetazo y esa fuerza me liberaba toda su furia en mi sistema nervioso que me impedía moverme, despuès de una lucha a muerte en donde casi pierdo la vida logré ponerme en pie, así que busqué una gorra, mis sandalias, un pants y me cambié la playera – si ya se que soy un cochino y no me bañé – y me dispuse a tomar camino hacia la agencia de vochos 2006.

Para mi buena suerte mi hermano estaba en casa, y tuve otra lucha conjunta para que esa fuerza no lo mantuviera más pegado a su cama, así que me acompañó hasta mi destino y me ayudó a regresar a la casa en su caribe 2005, fue un viaje que no viví, parte de mí seguía luchando, sobreviviendo …

El día, mi día pasó sin pena ni gloria, las horas parecían años, los años una eternidad, – pero a todo esto ¿Cuanto tiempo es la eternidad ?, ¿todo el tiempo es la eternidad? – mi ocio se convertía en mi peor enemigo, mis pensamientos volaban y hasta “cagadas de palo” recibí, el verdadero problema de mi vida fue el momento de recoger el vocho, para el inicio de mi calvario recibo un llamado de la agencia en donde me dicen: “Ya está su carro joven, ya puede pasar a recogerlo o si gusta lo podemos llevar a su casa por un costo adicional” obviamente pregunté por ese costo y me ofendí tan solo de escucharlo “son 200 pesos joven” a lo que pregunté “Y por cierto, cuanto es del serivicio?” y esuché esas palabras huecas que siguen resonando en mis oidos y más aún martirizando mi cartera “Del servicio del vocho son 2 mil pesos joven” a lo que pregunté “pues además del aceite y el filtro que le cambiaron una llanta o me cambiaron el vocho por un 2007?” y alegremente el “maestro” me respondió: ” – ja ja ja el costo que le di es mas IVA joven”, desde ese momento no soy el mismo, mi corazón dejó de latir por unos segundos, lo juro, mi vida pasaba entre mis manos y el amor por el vocho se desvanecía poco a poco entre mis pensamientos, morí unos segundos, lo juro …

Mi segundo calvario fue ir a recoger el auto, no había nadie en mi casa que me pudiera llevar, ¿Taxi? no lo creo, y como han de saber que en la zona donde vivo es muy pero muy pero muy pobre pues no hay pavimento y obviamente no pasa transporte pùblico en general, solo un ropavejero que de ves en cuando pasa por la calle gritando “ropa vieja que vendan” y – para mi suerte escuché por primera ves su voz como angelical – da algunos aventones en su carreta improvisada tirada por su burrito, o burrita quien sabe ? está tan vieja … Así que emprendí mi viaje como antaño vaquero imaginándome cabalgar un hermoso TORDILLO bajo el sol extenuante de la tarde y sentí la brisa vespertina que azotaba mi rostro con locura así que miré al cielo y ahí estaba, yo lo ví como un águila, con sus alas ensanchadas como si el viento la impulsara y ella solo se dejara acariciar, pero cual fue mi sorpresa en sentir ” su caca, si su caca” en mi hombro y para mi sorpresa no era un águila sino una vulgar paloma, oh desilución …, y así al paso de los minutos sentí mi ropa húmeda y no fue por el calor de las copas y la compañía femenina, si no por la lluvia, la maldita lluvia de la ciudad de México, y así llegué a la agencia empapado y todo por un cambio de aceite de un vocho, un simple vocho.

3 comentarios to “Crónica de un cambio de aceite”

  1. IxcheL Says:

    Jajaja me pude reír, pero ni tu tienes un vocho, ni tu hermano una caribe vamos hace años la descontinuaron😛 buen cuento; tampoco vives en esa colonia, buena historia para quien no te conozca😉

    PD: No te imagino en ese escenario😛

  2. Emilio Says:

    Jajajajajajaja, jajajajajaja, vocho 2007?, si se descontinuaron en 2003, jejejej.

    Y lo del cambio de aceite en agencia,? pues es mucho para un vocho, al menos que tengas mucho dinero, y como en el comentario anterior, dicen, que probablemente no tienes un vocho, jejejeje o a lo mejor sí , pero no 2007.

    mejor te invito a conocer más vochos, jejej

    http://autoclubpachucaenfriadosporaire.blogspot.com

  3. Mauricio Shaban (@Shh_aban) Says:

    Te la rifaste compañero, gran historia para una novela, serías un buen novelista histórico. Odiado por los historiadores pero al menos muy vendido.
    Te felicito

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