La mujer que no amé

Era de noche cuando algún pensamiento me despertó, estaba sudando, giré la vista esperando encontrar una mujer en mi cama, pero solo encontré un par de almohadas y un oso de peluche que hace ya algún tiempo me había regalado ella, miré el reloj y las manecillas marcaban cuarto menos cinco, era tarde o tal ves temprano, no sabía porque estaba ahí, no sabía nada, mi pensamiento estaba perdido, fue un momento en donde solo veía la oscuridad de mi habitación y nada mas, no importaba nada más.

Mi siguiente recuerdo es muy confuso, estaba en el Parque México era de noche, no sabía como había llegado ahí, tenía un cigarro en la mano, lo interesante es que lo dejé hace 1 año, “¿Qué me pasa?, ¿Porqué estoy aquí?” el reloj marcaba las ocho y media, pero del siguiente día, la confusión inundaba mi mente, en ese instante pasaban miles de pensamientos por mi mente,  había silencio, lograba escuchar a mi corazón tocando una melodía con sus latidos, eran como tambores que sonaban a lo lejos, escuchaba la sangre que corría por mis venas y el rechinar de mis dientes, además de un cierto dolor de cabeza, similar al despertar de la realidad después de el consumo de algún estupefaciente de cualquier tipo, ¿acaso me había drogado?, o tal ves me habían drogado, si eso era, fue Montserrat en aquella cena con vino tinto y ravioles, recordaba el acontecimiento vagamente pero mis recuerdos me traicionaban, era yo quien le decía que fuéramos a mi casa, era yo quien insistía con mis besos para terminar en la cama, y también fui yo quien recibió la negativa, incluso sabía que no era capaz de hacerme eso, no era posible, no era Montserrat, en verdad estaba mi mente perdida.

Justo en ese momento la vi, estaba ahí pero como era posible, si una semana antes me habían dado la trágica noticia, ¿acaso era un sueño?, se acercaba a mí, me miraba fijamente como diciéndome “ayúdame por favor” y yo seguía ahí, impotente, sin moverme, escuchando ahora sus pasos, y el pasto que moría con cada pisada, estaba a tan solo unos cuantos metros de mi y su llegada fue una eternidad en la que recordé todos mis momentos junto a ella, la felicidad que alguna ves le prometí pero que jamás cumplí, tan solo le di instantes felices pero jamás felicidad, , recuerdo que alguna ves le dije que era la mujer de mi vida tan solo para acostarme con ella, como me arrepentía de ser tan vil, volví a mi realidad, ella estaba justo frente a mi, la miré directamente a los ojos y no estaba yo en su reflejo, ¿acaso era verdad que ella …?, no lo creo, estaba frente a mi y no debía pensar en eso, no sabía que decir, quería hablar pero no tenía voz, cuantas veces había ensayado el discurso que le daría cuando la volviera a ver y ahora ahí estaba y de mi boca solo salió un “hola, ¿Cómo estás?” pero ella no me respondía solo me observaba, logré ver una lágrima que salía de sus ojos, seguida de otra y otra sin parar, y ahí estaba yo preguntándole que tenía, seguía sin responder, fue en ese preciso momento que me di cuenta que estaba sólo, ella y yo en medio de un parque sombrío, oscuro y lúgubre, no había nadie más, pensé que era un sueño, cuando traté de secar las lágrimas de sus ojos ella agarró mi mano, fue un movimiento limpio sentí el aire en mi mano y un escalofrío recorrió mi cuerpo, estaba fría, helada,  me recriminó miles de cosas, respondí a cada uno de sus cuestionamientos y en la mayoría me limité a pedir perdón, era un cobarde nunca he podido entender como pude haberla tratado de esa forma, fui un miserable, ahora las lágrimas eran mías, no sabía como decir lo siento una y otra ves, le dije que estaba dispuesto a cambiar, no respondió, me reprochaba una y otra ves la promesa que alguna ves le había hecho de no dejarla jamás, no supe que decir, solo respondí que fui un estúpido, que no supe valorarla, recuerdo sus palabras “no vuelvas a prometer lo que no puedes cumplir, no te preocupes por mí que yo estaré bien, te libero de tu promesa, de cualquier forma en el fondo jamás te creí”, me quedé helado, se acercó a mi, me dio un beso helado pero a la ves tan cálido que no lo he podido olvidar, cerré los ojos y seguí sus labios con los míos, de repente abrí los ojos y ahí estaba yo nuevamente en mi habitación, casi desnudo, giré la vista como buscándola, no estaba ahí, pero estaba su espacio y su calor, y en su lugar el oso que hace años me regaló, pero ¿Acaso fue un sueño?, ¿Una ilusión?, todavía podía sentir el sabor de sus labios y el aroma de jazmín que emanaba de sus cabellos, la habitación estaba helada, sabía que estaba ahí, sabía que no fue un sueño. Todavía algunas madrugadas deja su calor en mi cama y olor a jazmín de su cabello, el sabor de sus labios jamás me lo he borrado.

Escuchando: Bushido – Magenta

5 comentarios to “La mujer que no amé”

  1. IxcheL Says:

    Amor, intensidad, pasión, encuentros, promesas rotas incumplidas, sueños, anhelos, esperanzas… y nada paso.

  2. diosmx Says:

    De hecho si pasó Ixchel, si pasó y el resultado fue que al final, al parecer perdí. Espero que sea feliz, ya son 3 días sin saber de ella, y sólo es el principio.

    Saludos.

  3. IxcheL Says:

    Calma niño pasara, lo demás ya lo sabes… cuidese!

  4. Montse Says:

    caray!!!
    a parte de compartir el nombre
    me dejaste un nudo en la garganta, pensar que llegue a sentirme como ella y que no encontraba ninguna respuesta en la persona que amaba y que al final nunca le crei del todo
    me has hecho recordar tanto :S
    esta muy lindo
    saludos

  5. gus Says:

    muy bonito, saludos a todos los lectores

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