Diálogo

Ahí estaba yo lamentándome por lo que había sucedido, tratando de hablar con él y recriminándole por todo lo que me había hecho, no dejaba de decirle lo mal que había actuado, de decirle lo estúpido de sus acciones, de mis dudas acerca de su existencia, lo hacía noche tras noche, a veces llorando, desesperado de pedir su ayuda y jamás obtenerla, ese día precisamente lo insulté hasta el cansancio, preferí dejarlo por la paz, pensé que el bien y el mal no existían, que solo eran principios morales aprehendidos a través de la familia y una necesidad de fe que todos los seres humanos requerimos, dios o el diablo, bueno o malo, desde ese momento para mi eran la misma porquería, debía aprender a forjar mi propio destino sin importarme o preocuparme por recibir un poco de ayuda, dejaría de creer, ahora yo era mi propio dios, dueño de mi propia existencia, lo divino dejaba de tener importancia en mi vida, no existían milagros solo casualidades y causalidades, ahora estaba solo, tal ves siempre lo había estado y ahora me daba cuenta de todo, dejé de culparlo porque simplemente no existía.

Los siguientes días transcurrieron de igual forma, me hice a la idea, mi fe desapareció ahora solo creía en mi mismo, llegó la tarde, un viento helado rodeaba mi cuerpo, mi cara estaba entumecida por el frío pero aún así no dejé de caminar, llegué hasta mi casa, estaba solo, esa era mi realidad y la acepté como propia, yo era el causante de mi propio destino. Me recosté frente al fuego, a través de la ventaba podía ver el curso de las gotas de agua que caían del cielo, era como si cada una de ellas fuera un pedazo de mi vida que pasaba lentamente frente a mis ojos, la oscuridad se apoderó de la habitación, la luz del fuego era lo único que iluminaba el momento, fue entonces cuando sucedió, de las llamas salió una voz “¿Ahora te crees capaz de llevar tu vida solo?”, algunas veces cuando esperaba recibir una respuesta creí que la voz sería como en las películas, tenue, con eco, pero era la voz de mi padre, el mismo que hacía ya 2 años me había dejado solo, era la última prueba de mi existencia, no tenía a nadie más y el me hablaba ahora, las palabras no salían de mi, pensaba miles de cosas y no podía responder nada, volví a escuchar la voz de mi padre “¿Qué esperas de mi?, ¿Esperas que resuelva tus problemas?”, pensé miles de cosas, pasó por mi mente los insultos que le había hecho unos días atrás, me sentía bien por primera ves en muchos días, tal ves años, mi cuerpo se sentía relajado, había un olor a flores en el ambiente, las llamas del fuego estaban muy altas, salían de la chimenea, pero aún así no sentía calor, me sentía bien, mi mente estaba en trance, podía escuchar el viento, el crujir de las llamas y las gotas al golpear el piso y el techo de la casa, volví a escuchar la voz de mi padre que me decía: “¿No piensas decir nada?, tu me llamaste, incluso negaste mi existencia, ahora aquí estoy para que me digas eso que tanto añorabas decirme”, sentí mi boca seca, era como si tuviera tierra en los labios, fue en ese momento cuando me di cuenta de todo, el único culpable de mi lastimosa vida era yo, y le echaba la culpa a él, para mi siempre fue él, que equivocado estaba.

No sabía que decir, de mis ojos brotaron lágrimas, pero no eran comunes, eran dolorosas, cada lágrimas que recorría mi rostro me quemaba, era como si estuvieran hirviendo, miraba al fuego y veía miles de figuras formándose, sentí que fueron años los que estuve ahí, pude ver mi vida a través de las llamas, cada momento y cada detalle aparecieron frente a mis ojos como si estuviera viendo una película, cada parte de mi vida me producía una lágrima, ahora podía ver todo tan claro, logré ver mis errores, mis estupideces y el desperdicio que había hecho de mi vida, dejé de culparlo a él, sentía desesperación, estaba llorando quemando mi rostro con las lágrimas, de rodillas frente al fuego solo podía decir “Lo siento, perdóname por favor”, lo dije una y otra ves, no podía parar de llorar, fue como si me respondieran todas mis preguntas y dudas pasadas, todos mis cuestionamientos tenían ahora una respuesta y el único culpable era yo, nadie mas que yo. Giré la vista hacia el fuego y todo estaba normal, esperé mucho tiempo para escuchar la voz nuevamente, pero jamás apareció, fue como si hubiera hablado con él aunque solo hubiera escuchado sus palabras, palabras que respondieron mis dudas y le dieron un nuevo sentido a mi vida, todavía sigo esperando esa voz algunas noches, y a pesar de que mi rostro no tiene cicatrices me sigue doliendo el recorrido de mis lágrimas de aquella noche, la habitación todavía huele a flores por las noches, el calor y la tranquilidad las llevo a cada parte que voy y siento que no estoy solo, ahora sé que no cargo solo mi cruz,

Escuchando: Muy maniaco de mi parte – Fobia

2 comentarios to “Diálogo”

  1. IxcheL Says:

    Que relato tan intenso, pude percibir el dolor que imprimías en tus letras. Me gusto el cuento la fotografía no sé me provoco muchas cosas, las cicatrices de las cuales nos relatas en el texto.

    Nunca hay que perder la fe para bien o mal…

  2. Montse Says:

    Wow!! sin palabras
    ultimamente cuando leo tu diario, me dejas con un nudo en la garganta y con muchas preguntas y cuestiones en las que se que tengo las respuestas, pero siempre es mas facil hecharle la culpa a alguien mas, sabiendo que uno mismo es el arquitecto de su propio destino
    Excelente!!!!

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